Cómo ayudar a los niños a enfrentar el divorcio

Más de un millón de niños en los Estados Unidos debe sobrellevar el divorcio de sus padres y aproximadamente un 40% de niños en el país, antes de cumplir los 16 años, vivirá con un padre divorciado.

Según la Academia estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente, de cada dos matrimonios, en la actualidad, uno termina en divorcio y muchas de las parejas divorciadas ya tienen hijos. A menudo, los padres que están en proceso de divorcio se preocupan acerca del efecto que esa circunstancia tendrá sobre sus hijos, pero también están abrumado por sus propios problemas individuales; ello aunque reconozcan que continuarán siendo las personas más importantes en la vida de sus hijos.

Mientras los padres pueden sentirse desconsolados o por el contrario, felices por su divorcio, los niños se sienten siempre muy asustados y confundidos por la amenaza que una separación significa en su seguridad personal.

Algunos padres se sienten tan heridos o abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos, por lo que el divorcio puede ser malinterpretado por los niños a no ser que los padres les comuniquen lo que es lo que está pasando, cómo les afecta a ellos y cuál será su suerte.

No se trata de una receta magistral, pues para poder transmitir con claridad a los hijos acerca de lo que está pasando es necesario que los miembros de la pareja desavenida lo sepan. Los niños con frecuencia creen que son la causa del conflicto entre su padre y su madre. Podría suceder también que los niños se considerasen la causa del conflicto y, en ese caso asumen la responsabilidad de reconciliar a sus padres.

En la pérdida traumática de uno o de ambos padres debida al divorcio, los niños pueden volverse vulnerables y en consecuencia padecer desarreglos físicos o psicológicos. Por eso, siempre es necesario hablar con los niños respecto del los que sus padres en conflicto sienten por ellos y de cómo ven el problema en que están sumergidos, aunque resultase difícil.


Para lograrlo, se brindan a continuación algunos consejos que pueden ser de utilidad a los fines de ayudar a padres y niños a enfrentar el reto y el estrés que generan estas conversaciones:

- No mantenga en secreto la decisión del divorcio ni espere hasta el último momento para comunicárselo a sus hijos.

- Infórmeselo a su niño acerca del divorcio junto con su cónyuge.

- Explíquele que el divorcio no es su culpa, que no tiene que ver con su comportamiento.

- Admita que la situación será penosa y desconcertante para todos.

- Asegúreles que ambos todavía lo quieren y que siempre serán sus padres.

- No discuta con el niño las faltas y problemas de cada uno de los miembros de la pareja que se quiebra.

Los padres deben percatarse de las señales de estrés persistentes en sus hijos. Los niños pequeños pueden reaccionar ante el divorcio poniéndose más agresivos, rehusándose a cooperar o retrayéndose.


En tanto los mayores pueden sentir mucha tristeza o experimentar un sentimiento de pérdida. Los problemas en el comportamiento social son muy comunes entre estos niños y su trabajo en la escuela puede afectarse negativamente. Los niños tendrán menos problemas si saben que su mamá y su papá continuarán actuando como padres y que ellos los seguirán ayudando aún cuando el matrimonio se termine y no vivan juntos.

Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o la influencia sobre los niños para que se pongan de parte de uno o de otro pueden hacer mucho daño a los hijos y acrecentar el daño que les genera de por si el divorcio.

Si el niño muestra indicios de alteraciones en la conducta, los padres deben consultar con su médico de familia o pediatra para que los remita a un psiquiatra infantil o de adolescentes, además de realizar su evaluación y brindarle el tratamiento adecuado si correspondiera.

Además, el siquiatra de niños y adolescentes puede reunirse con los padres para ayudarles adoptar conducta que les permita manejar los problemas suscitados en sus hijos por el divorcio. La psicoterapia para los niños de una pareja divorciada, así como para los padres divorciados puede ser beneficiosa para el desarrollo de todos los miembros de la familia.


Luis Rodríguez, Medico Diplomado en Medicina Familiar en la República Dominicana, Actualmente trabaja en Prevención de VIH/SIDA Para el Spanish Community Center-Shore AHEC en Atlantic City.


Publicado en el periodico: "Nuestra Comunidad del Sur de New Jersey" Viernes 09 de Mayo del 2008.

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